Coaching — 03 Septiembre 2012

Las 6 claves para cambiar tu vida…

Sea lo que sea que desees cambiar en tu vida, lo primero que debes saber es dónde estás y hacia donde te diriges. Sin un rumbo concreto ningún barco llega a puerto. Y en segundo lugar debes saber si el trayecto lo estás realizando en una “patera” o bien en un lujoso yate. La manera que tienes de pensar, sentir y comportarte va a determinar los resultados y el éxito de tu viaje. Si eres capaz de controlar tus emociones, eres capaz de alcanzar cualquier meta. La confianza en lo que haces y el convencimiento de tu capacidad para conseguirlo son piezas clave. En este post te doy 6 claves  y unos prácticos ejercicios para conseguir lo que deseas.

 

Clave 1: Los Objetivos

Un viaje siempre tiene un punto de partida y un punto de llegada. Lo primero que debes saber es dónde estás y hacia dónde te diriges. El punto de llegada es tu objetivo.

¿Por qué es importante marcar un objetivo? Un objetivo ayuda a que no te desvies del camino. Te va a ayudar a mantener el rumbo. Un viaje nunca lo puedes hacer  en linea recta.  A lo largo del viaje surgen imprevistos y dificultades, que en la mayoría de ocasiones suponen salir del camino establecido para ir del punto A al punto B. Si tienes claro hacia dónde te diriges no  importa si te desvías de la ruta marcada, porqué sabrás exactamente las correcciones que debes hacer para seguir y llegar hasta la meta.

¿Qué condiciones debes cumplir a la hora de marcarte un objetivo? Cuando tenías 4 años, sabías que no tenías capacidad para conducir un coche o cocinar. Sin embargo, en ningún momento pensabas que tus circunstancias en ese momento serían un obstáculo para poder llegar a conducir o cocinar en un futuro. No tenías ninguna duda de que al crecer, lograrías esas capacidades, las mismas capacidades de tu papá y tu mamá. En ningún momento se te pasó por la cabeza que no podrías conseguir esos objetivos. Por lo tanto, la primera condición és que tus circunstancias  y habilidades actuales no pueden ser un freno para marcar tus objetivos. Igual que desde los 4 años has evolucionado hasta conseguir metas que a esa edad te parecían imposibles, en estos momentos puedes hacer lo mismo.

Tengo una buena noticia:  Todo es posible si de verdad lo deseas.

 

Bueno, una vez hayas determinado tu objetivo, quizás pienses que queda muy lejos. Eso no importa, un viaje de 1000 kilómetros empieza siempre con un pequeño paso. Un gran objetivo no es nada más que la suma de muchos pequeños logros. A medida que se van uniendo, van formando el camino que conducirá hasta tu sueño. El camino puede ser largo (eso dependerá del objetivo que te hayas marcado) por eso es importante que sea un objetivo que te motive. Si tu destino final no te hace vibrar, lo más seguro es que abandones por el camino. La motivación es la gasolina que va a mover el motor a lo largo de tu viaje. Por lo tanto, la segunda condición del objetivo es que te apasione. Que una vez lo hayas escrito sobre el papel, te haga sentir mariposas en la tripa. Que te haga sentir unas ganas tremendas de conseguirlo, aunque a la vez te asuste un poco. Si no consigues esas sensaciones, piensa bien si realmente ese es el lugar donde quieres llegar.

 

Te propongo que hagas estos ejercicios:

a) Piensa y escribe (sin parar) varios objetivos que podrían mejorar radicalmente tu vida y/o la vida de los que te rodean (hijos, padres, familia, amigos comunidad, etc…) y que te gustaría conseguir.

b) De todos los objetivos elige dos de los que crees que puedes conseguir en el plazo de un año. Y de estos 2, escoge el que sea más importante para ti.

A lo mejor, no es el objetivo que más te motiva, pero seguro que es uno de los pasos que necesitas para llegar a la meta más lejana. Enhorabuena, ya has conseguido la primera pieza del puzzle para cambiar tu vida.

 

Clave 2: El Propósito

Antes te comentaba que la gasolina que va a hacer funcionar el motor para tu viaje es la motivación. ¿Y dónde está la gasolinera?
La motivación no surge de la nada, la motivación siempre surge cuando hay un propósito. Y el propósito existe siempre que haya un ¿POR QUÉ? Si puedes responder sin vacilar porqué necesitas conseguir un objetivo determinado, no hace falta que encuentres la gasolinera, el combustible para tu motor (la motivación) acudirá a ti sin que hagas ningún esfuerzo.

No hay personas sin motivación, si no personas que no saben el propósito de su objetivo. Cuando la razón por la cual queremos alcanzar un objetivo está muy clara y es muy potente, la motivación aparece sin esfuerzo por nuestra parte.

 

Si nos paramos a pensar en nuestros objetivos, nos daremos cuenta que en realidad lo que queremos no es el objetivo en sí, sino lo que sentiremos al conseguirlo (seguridad, paz interior, diversión, mejorar nuestras relaciones, etc…).
Por ejemplo:
Objetivo: Perder 20Kg
Propósito (¿por qué?): Mejorar la salud, encontrar talla, verme estéticamente mejor
Las sensaciones que experimentaré a medida que consiga lo que deseo (felicidad, confianza, seguridad) me irán motivando para continuar hasta alcanzar el objetivo.

Te propongo que hagas estos ejercicios:

a) Piensa y escribe (sin parar) todas las razones (los por qué) que se te ocurran para alcanzar el objetivo que te has marcado. Analiza que significará conseguir este objetivo (cambio) en tu vida.

b) Piensa en las sensaciones y las emociones que vas a experimentar cuando consigas ese objetivo.

 

 Clave 3: La Motivación

Aunque el propósito lo tengas muy claro, y los por qué sean suficientemente importantes para conseguir la motivación, a veces, necesitamos un poco de ayuda para acabar de encender el motor. Si todos queremos estar mejor ¿Por qué no todos pasamos a la acción? La clave está en los sentimientos. Cuando nos ponemos objetivos en la vida no suelen ser del tipo “Conseguir la felicidad” o “tener más paz interior”. Los objetivos que solemos marcarnos son materiales (la gran mayoría de veces) pero en realidad lo que buscamos conseguir a través de lo material, es sentirnos de una determinada manera. Por lo tanto, lo que va a poner en acción a una persona  serán los sentimientos que le puede generar conseguir o no un  objetivo concreto. Sin esta conexión dificilmente pasará a la acción.

Para pasar a la acción de forma efectiva debes ser consciente de lo que vas a perder si no consigues el  objetivo (cambio) que te has propuesto.

Siempre pensamos que lo que nos lleva a hacer las cosas es el “placer”, pero en la mayoría de situaciones de nuestra vida lo que nos mueve es el “dolor”. O dicho de otra manera,  lo que nos mueve es querer evitar o parar una situación dolorosa. Si queremos estar mucho más motivados, no sólo debemos tener claro lo que vamos a conseguir con nuestro objetivo (placer) sino también que podemos perder si no lo conseguimos (dolor). Querer evitar el dolor nos motivará incluso más que conseguir el placer. Por lo tanto, la ayuda extra para la motivación será hacernos conscientes de lo que supone seguir en la situación actual (la que no queremos) o no conseguir la situación deseada (objetivo).

 

Te propongo que hagas estos ejercicios:

a) Imagina que ha pasado el plazo que te habías marcado para conseguir tu objetivo y todavía no tienes lo que deseas. ¿Cómo te sientes? ¿Cual es la opinión que tienes sobre ti mismo? Imagina que han pasado  10 años y sigues sin conseguir tu objetivo ¿Cómo afecta esto a tu vida?¿Y a tu familia?¿Y a tus relaciones con los demás?

b) Imagina que ha pasado el plazo que te habías marcado para conseguir tu objetivo y ya lo has conseguido ¿Cómo te sientes? ¿Cual es la opinión que tienes sobre ti mismo? Imagina que han pasado  10 años y has disfrutado de tus logros ¿Cómo afecta esto a tu vida?¿Y a tu familia?¿Y a tus relaciones con los demás?

 

 Clave 4: Los Recursos

¿Te acuerdas del ejemplo que te he puesto sobre cuando eras un niño de 4 años? Ahora ya no tienes 4 años. Eres una persona adulta, con muchas experiencias vitales, muchas habilidades y muchas capacidades. “Bueno, bueno, no exageres…” – diréis algunos- ” tampoco tengo tantas habilidades y capacidades…”
Pues aquí viene la buena noticia: Sí, tienes todas las habilidades y capacidades necesarias para alcanzar tus objetivos. Ahora sólo hace falta que te lo creas.
¿Eso quiere decir que tienes todos los recursos para llegar hasta la meta? Pues no. Seguramente no tengas todos los recursos, pero si las capacidades y habilidades para conseguir esos recursos. O la capacidad para conseguir nuevas habilidades que te llevarán a esos recursos.

 

Recuerda: Las limitaciones no existen, sólo están dentro de tu cabeza. Todo lo que sueñas puede hacerse realidad, si así lo crees.

Por desgracia, la persona más crítica con nosotros somos nosotros mismos. El estrés del día a día y los mensajes negativos, que a lo largo de nuestra vida calan en nuestro subconsciente, nos convierten en ciegos. Unos ciegos incapaces de ver las maravillas de nuestro interior y las oportunidades que hay en nuestro exterior. ¿Cómo vamos a empezar el viaje si no sabemos que hay en nuestra maleta? Puede que al mirar veamos que faltan algunas cosas necesarias para llegar a nuestro destino. No importa, lo que debemos saber es con que recursos contamos y que nos falta. Todo lo que nos falte, lo adquiriremos a lo largo del viaje, hasta que nuestra maleta esté completa para poder llegar al objetivo final. En cualquier caso, el primer paso para completar el puzzle, es saber que piezas faltan ¿No crees?

Te propongo que hagas estos ejercicios:

a) Haz una lista de los recursos que tienes actualmente para llegar a tu/s objetivo/s. No tienen porqué ser materiales, pueden ser habilidades, conocimientos, sentimientos, actitudes… Todo aquello que crees que puede ayudar en el viaje. Si te cuesta (ya sabes que a veces nosotros mismos no nos valoramos lo suficiente) busca a alguien que te conozca bien y pueda orientarte. Una vez tengas hecha la lista, puntua del 1 al 3  el valor de esos recursos para ayudarte a conseguir tu objetivo. ¿Crees que dispones de todos los recursos para conseguir tu objetivo? ¿Qué recursos crees que son imprescindibles para el viaje y no están en la maleta?

b) Evalua con una, dos o tres estrellas tus habilidades en los recursos enumerados en el ejercicio anterior.  ¿Deberías mejorar alguna habilidad para poder conseguir tus objetivos? ¿Desbes aprender alguna habilidad nueva para poder tener ese recurso imprescindible para tu viaje?

 

 Clave 5: Los Obstáculos

Ya sabes que el objetivo es la brújula o el mapa  para no perderte, que el próposito es la gasolinera dónde vas a encontrar la motivación, que la motivación será el combustible a lo largo del viaje y que en la maleta es imprescindible que lleves todos los recursos para poder acabar el viaje con éxito. Pero ¿Estás preparado para las turbulencias?¿El socavón en el asfalto? o ¿el árbol sobre la vía?

Cualquier logro, negocio, empresa, objetivo, sueño que queramos alcanzar siempre va a tener obstáculos. El camino del punto A al punto B nunca es recto. Los obstáculos pueden ser tangibles (físicos) o intangibles (mentales, emocionales, situaciones), grandes o pequeños, fáciles o difíciles. Lo que debes tener claro, es que los obstáculos nunca son ni deben ser un freno para conseguir llegar al destino marcado.

Cualquier problema es un regalo que nos ofrece el universo para ayudarnos a crecer.

Nunca son gratuitos y nunca pasan porqué sí. Un problema puede ser una ocasión imprescindible para crecer y superar con éxito alguna situación que se nos presente más adelante.

Un problema no  es grande o pequeño. El tamaño del problema lo mides en función de tu  crecimiento personal. Todo es relativo. Los problemas que te parecían enormes a los 4 años ahora te parecen ridículos ¿Verdad?. El problema es el mismo, eres tu que has crecido.

 

Te propongo que hagas estos ejercicios:

a) Haz una lista de los obstáculos (sean del tipo que sean, físicos, mentales, etc…) que están actualmente evitando que puedas tener ya ese objetivo.

b) Evalua con una, dos o tres estrellas la dificultad que crees que tiene para ti superarlos. Y a continuación, anota al lado, los recursos que dispones para solventar cada uno de los obstáculos y qué recurso te haría falta (si no lo tienes)

 

 Clave 6: El Resultado

El día que trazaste el mapa y marcaste la ruta hacia tu destino (objetivo) ya  ha quedado muy lejos.  Has conseguido encontrar todas las gasolineras a lo largo del viaje (tus por qué), y aunque a veces allí no había mucha gasolina (motivación), el dolor ha hecho que pudieras llenar el depósito para seguir adelante. En la maleta te faltaban muchas cosas (recursos) que has ido recogiendo a lo largo del camino. Muchas de ellas ni tan siquiera imaginabas que las pudieras conseguir. Pero aquí están. Todas puestas en la maleta. Y aunque en alguna ocasión has pensado que las turbulencias, los baches y los árboles sobre la vía lograrían impedir que llegaras a destino, en lugar de eso, han servido para que tu maleta esté más llena. Lo que tu no sabías es que esta maleta era mágica. La maleta que te acompaña en los viajes hacia tus objetivos nunca pierde lo que vas guardando en su interior. Y te sirve para cualquier otro viaje que quieras emprender. Ahora con la maleta más llena puedes emprender un nuevo viaje que te llevará aún más lejos. Porque recuerda:

Lo importante no es dónde llegas, sino la persona en la que te has convertido cuando llegas.

 Con los ejercicios que te propongo en este post, seguro que consigues tus objetivos. No siempre es fácil encontrar las respuestas, pero si quieres unos buenos resultados, lo mejor es invertir algo de tiempo y reflexionar.

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Quién escribe

Escritora, blogger profesional, experta en marketing online y e-emprendedora. Me encanta escribir y leer (no necesariamente en ese orden) y no puedo vivir lejos del mar, por eso vivo en un bonito pueblo de la costa mediterranea. Trabajo en la red desde hace casi una década, y he decidido compartir mi experiencia con tod@s vostr@s. Espero que te guste mi blog ;)

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